Situada en la región de Aquitania, en el suroeste de Francia, en plenos Pirineos Atlánticos, es en la actualidad una ciudad conocida por su gran calidad de vida, el surf y sus balnearios.
Conocido como Beariz desde la Edad Media, Biarritz era ya en el siglo XI uno de los puertos balleneros más importantes de todo Iparralde, por ello, tanto su blasón como su escudo cuentan con un barco ballenero vasco como elemento principal.
Su área estaba formada inicialmente por dos asentamientos: el barrio de la iglesia de San Martín y el puerto pesquero (Port-Vieux) defendido por el Castillo de Belay o Ferragus. Su población es de origen vasco, por eso se encuentran elementos gascones a partir del siglo XIV. El primer faro se construyó en 1650, y la ciudad formó parte de Labort hasta 1790.
En 1854, la emperatriz Eugenia (esposa de Napoleón III) se enamoró de la ciudad y compró una increíble parcela frente al mar, donde mandó construir el palacio que hoy en día alberga el Hotel du Palais.
La ciudad fue cambiando y, gracias al nuevo modelo de turismo (turismo de salud), que promovían los médicos recomendando baños en el mar, se convirtió en una ciudad balneario a la que acudían las realezas europeas. Este enriquecimiento de la ciudad expandió el ocio y la construcción de nuevos edificios como el Casino de Biarritz, inaugurado el 10 de agosto de 1091.
Hoy en día Biarritz es la ciudad perfecta para descansar, disfrutar de un paseo junto al mar y visitar sus calles y edificios emblemáticos. Aquí tenéis el recorrido más sencillo:

Comenzamos nuestra visita a la ciudad en el extremo norte, donde encontramos el Faro, el cual construido en 1834, con más de 70 metros de altura, se sitúa en el Cabo Heinsart, desde donde se tiene una inigualable vista panorámica de Biarritz.
Nos acercamos al centro de la ciudad paseando por la Avenida de la Emperatriz, a lo largo de la cual se distribuyen villas y pequeños palacetes. Tras unos minutos llegamos hasta la Iglesia Ortodoxa, un templo bizantino construido en 1892, y bajamos en dirección al paseo marítimo junto a la Playa Miramar. Aquí encontramos el Hôtel du Palais, uno de los edificios más conocidos de la ciudad, mandado construir como residencia estival de Napoleón III, que continúa ahora su función como uno de los hoteles de lujo más demandados.
Siguiendo nuestro recorrido, llegamos hasta el Casino Barrière, que construido en 1929 frente a la Playa Grande o la Playa de Biarritz es un símbolo del ocio de principios del siglo XX. Hoy en día, continúa su actividad y sigue siendo uno de los lugares preferidos de los visitantes.
Dejamos atrás el paseo marítimo y continuamos en dirección sur hacia el puerto, pasando por Rocher du Basta, un pequeño mirador por el que cruzamos hacia el mar. Justo enfrente del puerto, se sitúa la Iglesia de Santa Eugenia, construida entre 1898 y 1903 sobre una pequeña capilla románica, que hoy en día es visitable, además de su cripta donde descansan los restos de Gaston Larre, el primer sacerdote de la iglesia.
Siguiendo hacia la formación rocosa conocida como la Atalaya, encontramos la Campana del Plateau de l’Atalaye y el Aquarium de Biarritz. Desde este punto tenemos una vista completa del centro de la ciudad hacia la derecha y de la Playa de la Costa Vasca hacia la izquierda, además de otros edificios singulares como la Villa Belza.
Caminando hacia el interior, podemos visitar las Halles de Biarritz, el mercado, abierto todos los días de 7:30 a 14:00 horas; el jardín público Pierre Forsans y La Gare du Midi, un teatro de estilo art déco.
Recomendaciones: si os desplazais en coche hasta allí, intentad dejarlo en aparcamientos públicos o en sitios alejados del centro, ya que la mayoría de las calles son para residentes.
Imprescindible: probar los crêpes de Le Blé Noir y tomar un café en el Casino con vistas al mar.
Información: https://turismovasco.com/pais-vasco-frances/biarritz/
Escapada realizada en: octubre de 2024
*Tanto tarifas como horarios pueden ser modificados. Recomiendo siempre consultar webs oficiales de cada destino.