Córdoba, joya de Al-Ándalus

Nacida de asentamientos prerromanos y como emplazamiento de un campamento militar en una colina junto al Guadalquivir allá por el 169 a.C, Corduba creció rápido y se convirtió en una de las ciudades más importantes de la Antigüedad.

Ha vivido invasiones, revueltas, guerras civiles como la de César y Pompeyo, ha visto nacer a ilustres personajes que hicieron historia como Séneca o Lucano, y ha sido lugar de asentamientos, primero visigodos y después bereberes. Durante Al-Ándalus, como provincia independiente del Califato Omeya, consiguió convertirse en su capital, en la que convivieron durante siglos cristianos, judíos y musulmanes, gracias a los cuales hoy en día permanece en Córdoba un legado irremplazable de cultura e historia.

La propia ciudad, Patrimonio de la Humanidad desde 1994, cuenta con además 4 inscripciones en la lista de Patrimonio Mundial: la Mezquita-Catedral, el centro histórico, la Fiesta de los Patios y Medina Azahara. 

¿Algún motivo más para visitarla? Sí, muchos.

DÍA 1: SUS ORÍGENES

El Museo Arqueológico es el mejor lugar en el que comenzar la visita por la ciudad. La entrada es gratuita para los ciudadanos de la UE y abre de martes a domingo, a excepción del algún festivo. Este museo es una oportunidad única de viajar por toda la historia de la ciudad y sus alrededores en una sola visita.

Desde este punto, bajamos a la ribera del río Guadalquivir para visitar la Puerta del Puente, antes integrada en la muralla defensiva de la ciudad, da acceso al Puente Romano de Córdoba desde su extremo oeste. Éste, levantado en el siglo I a. C., ha sufrido varias remodelaciones en su historia. Actualmente, cuenta con 16 arcos y una escultura de San Rafael, obra del siglo XVI, en su parte superior.

En el extremo este del puente, encontramos la Torre de la Calahorra, punto de control y defensa desde la Antigüedad. Hoy en día, acoge el Museo Vivo de Al-Ándalus.

Continuamos nuestro recorrido hacia la muralla y el foso de la Puerta de Almodóvar. Debemos tener en cuenta que, el recinto amurallado de Córdoba de épora musulmana coincidía en su mayor parte con el de época romana. Si bien en sus orígenes la muralla contaba con 7 puertas, solo ha llegado hasta nuestros días la Puerta de Almodóvar, antes conocida como Puerta del Nogal. Lo más llamativo de este lado de la muralla es que junto a la puerta, está la escultura dedicada al filósofo Séneca y, justo siguiendo el recorrido del foso, en la parte sur, encontramos la estatua del filósofo Averroes, ambos nacidos en Córdoba.

Para terminar el día, nos dirigimos hasta el Templo Romano, el único templo de época romana que se ha conservado hasta hoy. Lo cierto es que su aspecto actual no refleja en absoluto cómo debió ser su tamaño original. Sin embargo, se sabe que era un tempo dedicado al culto imperial, que formó parte del Foro Provincial junto con el Circo.

DÍA 2: EL AUGE DE SU HISTORIA

Comenzamos nuestro segundo día visitando la Sinagoga y el barrio de la Judería. Ésta construida en 1315, es la única sinagoga de Andalucía que se ha conservado tras la expulsión de los judíos en 1492. Desde este año, el edificio pasó a ser primero la Ermita de Santa Quiteria y Casa-Hospital de hidrófobos, después Hermandad de los Zapateros. Durante décadas se hicieron remodelaciones en el edificio, hasta que en 1885 fue declarado monumento nacional. La Sinagoga, cuya entrada es gratuita y está abierta de martes a domingo, se encuentra en el Barrio Judío, emplazado en el casco histórico de Córdoba, entre la Puerta de Almodóvar y la Mezquita-Catedral. Sus calles laberínticas y, en ocasiones, sin salida, albergan en la actualidad pequeños alojamientos, restaurantes y tiendas.

Continuamos el recorrido visitando el símbolo de la ciudad, la Mezquita-Catedral. Este templo, construído como mezquita en el año 784, fue objeto de ampliaciones durante el Emirato y el Califato de Córdoba, llegando a tener una área de 23.400 m², siendo la segunda mezquita más grande del mundo en superficie, por detrás de la de La Meca. Tras la conquista cristiana de la ciudad en 1238, la mezquita se consagró como catedral de la diócesis, por lo que, hoy en día se reserva su uso sólo al culto católico.

Si queréis visitar este increíble edificio, os recomiendo consultar su página web, ya que ofrecen una amplia variedad de tours guiados, además de diferentes tarifas según lo que queráis conocer.

El Patio de los Naranjos es de acceso libre, se puede visitar en cualquier momento del día, aunque su luz es maravillosa durante el atardecer, cuando los últimos rayos del sol inciden sobre la torre.

Dicha torre campanario también se puede visitar accediendo por sus 203 escalones, y por un coste de 3€ por persona. Es importante tener en cuenta los horarios disponibles cada día.

Apenas a solo 100 metros de la Mezquita se encuentra el Alcázar de los Reyes Cristianos, nuestra próxima parada. El actual alcázar se construyó sobre el antiguo Alcázar de los Omeya, en el siglo XIII durante el reinado de Alfonso X, aunque fue finalizado por Alfonso XI en 1328. Los últimos monarcas que aquí residieron, fueron los Reyes Católicos. En 1492, tras la reconquista de Granada, el edificio fue sede del Tribunal de la Inquisición española hasta que se abolió en 1812 en las Cortes de Cádiz.

Desde entonces se convirtió en cárcel civil hasta la Segunda República. Más tardes, se declaró Monumento Histórico en 1931, y en los años 50 seufrió grandes restauraciones hasta abrirse al público en 1960.

El alcázar se puede visitar de martes a domingo por un precio de 4,91€ por persona, aunque existen en su web otros descuentos.

Si tenéis tiempo y podéis desplazaros con facilidad a las afueras de Córdoba, os recomiendo visitar Medina Azahara, la increíble ciudad que Abd-al Rahman III, califa en el año 929, mandó construir a los pies de Sierra Morena. Se cree que más de 10.000 personas trabajaron en la edificación de la ciudad, con 3 terrazas rodeadas por una muralla, un alcázar, una zona de viviendas y una mezquita. Por desgracia, Madinat al-Zahra no vivió, como se esperaba, décadas de esplendor, pues se vio pronto convertida en ruinas tras las sucesivas guerras que asolaron Al-Ándalus durante el siglo XI.

Medina Azahara se puede visitar de martes a domingo, con entrada gratuita para ciudadanos de la UE. Además, hay un servicio de autobús desde Córdoba hasta el conjunto arqueológico con diferentes horarios cada día.

De vuelta al casco histórico de Córdoba, en la Plaza de Don Gome encontramos el Palacio de Viana, cuyo edificio y 12 patios tienen origen en el siglo XV. El palacio acoge actualmente numerosas colecciones, desde pinturas, vajillas, mosaicos, azulejos y tapices hasta armas de fuego, y se puede visitar de martes a domingos, eligiendo solo la entrada a los parios y la zona institucional (en la planta baja) por 7€, o combinando ésta con una visita guiada al interior del palacio por 11€. 

DÍA 3: SUS RINCONES

Nuestro último día en la ciudad, visitamos algunos de los rincones más especiales de Córdoba, comenzando por la Plaza de Capuchinos, una de las plazas más conocidas, la cual antes pertenecía al patio del convento del Santo Ángel, cuya figura central es la estatua del Cristo de los Faroles, también conocido como Cristo de los Desagravios y la Misericordia.

Durante nuestro recorrido, no podemos olvidarnos de los Patios Cordobeses, que si bien son increíbles durante todo el año, se podría decir que viven su máximo esplendor durante la primera quincena de mayo, cuando tiene lugar el Festival de los Patios Cordobeses, declarados desde 1980 Fiesta de Interés Turístico Nacional y Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde 2012. Durante semanas, en las que los cordobeses engalanan sus patios, balcones y terrazas con flores, árboles y enredaderas y participan en un concurso para elegir los mejor decorados, los visitantes pueden acceder a ellos y pasear entre sus calles.

Además, si hablamos de rincones y lugares con encanto, tenemos que visitar la Calleja de las Flores. En pleno Barrio de la Judería y a sólo unos metros de la Mezquita-Catedral, encontramos una calle que acaba en una pequeña plaza decorada con flores y pequeños árboles. La Calleja de las Flores ofrece una de las imágenes más conocidas de Córdoba: una calle estrecha que muestra al fondo la torre de la Mezquita-Catedral, en la que cientos de turistas inmortalizan una postal única.

Entre los muchos espacios y rincones que visitar en Córdoba, no pueden faltar sus jardines, como los de la Agricultura, de Diego de Rivas y de la Victoria, situados en el mismo Paseo de la Victoria. Allí, también encontramos el Mercado de la Victoria, con zonas de restauración y ocio, donde se ofrecen platos de todo el mundo.

Si queréis, además, disfrutar de otros espacios como plazas y terrazas al aire libre, os recomiendo la Plaza de la Corredera, situada en el emplazamiento original del circo romano, una plaza de estilo castellano que ha sido testigo de corridas de toros, autos de fe, pregones y ejecuciones durante la Invasión Francesa. Así como la Plaza de las Tendillas, punto de encuentro y una de las zonas de ocio donde más ambiente hay por las noches en la ciudad. Esta plaza, que tiene su origen en los años 20, está presidida en el centro por la estatua ecuestre de Gonzalo Fernández de Córdoba y Enríquez de Aguilar (Monumento al Gran Capitán).

Y para aprovechar del todo vuestra visita, ¿qué no podéis olvidar probar? Entre muchos otros plantos, sin duda, los flamenquines, el salmorejo y las berenjenas fritas con miel.

Recomendaciones: visitar la ciudad en otoño o invierno, en primavera se masifica por las fiestas de los patios y en verano las temperaturas son muy elevadas.

Información: https://www.turismodecordoba.org/

Escapada realizada en: enero de 2024

*Tanto tarifas como horarios pueden ser modificados. Recomiendo siempre consultar webs oficiales de cada destino.

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