La Palma, la isla bonita

La historia de La Palma es relativamente desconocida antes de la llegada de los conquistadores europeos. Se cree que los primeros habitantes se asentaron en la isla en torno al siglo IV. Los llamados “benahoaritas”, un pueblo de origen bereber dedicado a la agricultura y la ganadería, que vivía en pequeñas comunidades y no tenían contacto con otros pueblos del archipiélago canario. 

Cuando siglos después, en 1447, Guillén Peraza parte de La Gomera dirigiéndose a conquistar La Palma, ésta estaba dividida ya en 12 cantones. Los castellanos fueron derrotados, pero años después en 1492, Alonso Fernández de Lugo, regresa y mediante pactos (y engaños) consigue conquistar la isla.

A partir de entonces, La Palma es incorporada a la Corona de Castilla y se convierte en punto de interés del resto de vecinos: portugueses, castellanos, catalanes, italianos… todos querían conocer esa tierra y sus riquezas. Se desarrollaron con el tiempo otras industrias como la pesca y la navegación, y ya entrado el siglo XX, se dió un nuevo impulso económico a la isla gracias al turismo.

Si bien es cierto que cuando hablamos de La Palma como la “isla bonita” o la “isla verde”, hablamos de un paraíso en medio del océano, no podemos olvidar, que al igual que el resto de islas que forman Canarias, éstas son volcanes dormidos, los cuales despiertan cada cierto tiempo para modificar y modelar los paisajes de las islas a su gusto. ¿Los descubrimos?

La mejor forma de conocer la isla es dividir su territorio en varias zonas. Su orografía es muy variada y, aunque las carreteras conectan cada punto de norte a sur, nos lleva tiempo llegar a cada costa.

DÍA 1: ZONA ESTE

Comenzamos nuestra ruta por este paraíso subiendo al Mirador Astronómico del Llano del Jable y el Mirador de la Cumbre, desde donde tenemos unas vistas inmejorables en dirección suroeste, hacia el Volcán de Tajogaite o Cabezavaca, en el municipio de El Paso, el último que entró en erupción hace apenas 3 años.

Descendiendo hacia la costa, en dirección este, llegamos a la capital: Santa Cruz de La Palma. En este municipio podemos visitar el Puerto, la Playa de Sta. Cruz de La Palma con su paseo marítimo lleno de balcones y edificios singulares, el Museo Insular y el Museo Naval, el Real Castillo de Santa Catalina, así como la Plaza de La Alameda, entre otros.

Desde la ciudad, podemos seguir nuestro camino en dirección suroeste, hacia la Playa de Nogales. Un rincón entre acantilados al que podemos acceder bajando por una larga escalinata de madera (de aproximadamente 300 metros). Se puede acceder en coche hasta el aparcamiento y desde ahí debemos continuar andando hasta la playa.

DÍA 2: ZONA SUR Y SUROESTE

El segundo día de viaje partimos hacia el sur, concretamente hacia el municipio de Los Canarios, donde visitamos el Volcán de San Antonio (se puede dejar el coche en el parking y pagar la entrada al Centro de Visitantes por 8€). Desde aquí, podemos seguir caminando hacia el Volcán de Teneguía, por senderos que rodean su cima y que nos ofrecen unas vistas increíbles de la costa.

Siguiendo por la carretera en dirección suroeste, llegamos hasta la Playa de Puntalarga, donde paramos a comer y descansar en su playa de rocas negras. Un lugar ideal para los amantes del snorkel.

Justo en el extremos sur de la isla de La Palma nos encontramos con las Pozas naturales y la Playa de Echentive. Para acceder hasta este punto, podemos dejar el coche en el aparcamiento situado en la misma carretera, y bajar por el camino marcado y las escaleras a pie de playa.

Siguiendo la Ctra. la Costa Malpaís, nos desviamos a la derecha para dirigirnos hacia el Faro y las Salinas de Fuencaliente, por donde podemos caminar junto a la costa por senderos marcados, leyendo acerca de la historia del lugar y su actual estado de conservación.

DÍA 3: ZONA NORTE Y NOROESTE

Empezamos el día con la subida al Roque de los Muchachos en la zona norte de la isla. Aquí, el Observatorio Astrofísico Roque de los Muchachos, a 2.396 metros de altitud, al borde del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, cuenta con una de las baterías de telescopios más completa del mundo. Un lugar perfecto para los amantes de la física y la astronomía.

Siguiendo nuestra ruta en dirección oeste, descenderemos hasta el Puerto de Punta Gorda y Porís de Candelaria, ambos antiguos pueblos pesqueros enclavados en acantilados y en los que podemos disfrutar de un baño en sus pequeñas piscinas naturales formadas entre las rocas). 

Finalmente, en dirección sur, podemos disfrutar de una parada en la Playa de Tazacorte, cerca de las poblaciones de La Laguna, Tajuya, Todoque… por las cuales el volcán que erupcionó en 2021 destruyó y al mismo tiempo creó un nuevo paisaje.

Hoy en día, podemos llegar hasta las coladas de lava por las nuevas carreteras que cruzan estos municipios, y caminar hasta el Mirador Tajogaite, entre la Ctra. de San Nicolás y el Camino Cabeza de Vaca. Apenas a unos pasos de las casas y fincas particulares encontraremos la roca y tierra fundida con la lava. Se han instalado puestos de vigilancia y todo el que quiera puede acercarse a visitarlo, pero siempre con respeto por los locales, por todo lo que perdieron y lo que todavía les queda por recuperar.

DÍA 4: ZONA NORESTE

El último día de viaje nos adentramos en la naturaleza en la parte sureste de la isla, concretamente en el Barranco de la Galga, situado en la población del mismo nombre. Aquí podemos disfrutar de una ruta a pie por los bosques de laurisilva más impresionantes de la isla. En un post anterior os detallo las características de la ruta, además de cómo acceder al recorrido: Ruta al Cubo la Galga y el Mirador Somada Alta (La Palma).

Tras habernos sumergido en los bosques, podemos volver al aparcamiento y continuar en dirección norte por la LP-1 hasta la Cascada de Los Tilos. Nosotros no tuvimos la oportunidad de poder visitarlo, ya que el acceso estaba cerrado, por eso es importante que consultéis siempre antes de desplazados hasta allí en las oficinas o puntos de información turística de la isla.

Terminamos nuestra visita a esta maravillosa isla en el Puerto de Talavera, otro puerto pesquero escondido en la costa, y el Charco Azul, unas piscinas naturales acondicionadas para el baño con zonas de sombra y baños públicos.

Además, de todos estos sitios, la isla cuenta con acantilados, playas, pozas o rutas de senderismo entre volcanes que no dejarán indiferente a nadie. La Palma es un paraíso para explorar, pero también para cuidar.

Recomendaciones: consultar los horarios en las oficinas de turismo los principales puntos de interés, ya que algunos accesos pueden estar cortados.

Imprescindible: ropa de abrigo si subís a miradores o zonas altas de la isla (hay una gran diferencia de temperatura entre la costa y el interior).

Informaciónhttps://visitlapalma.es/

Escapada realizada en: mayo de 2024

*Tanto tarifas como horarios pueden ser modificados. Recomiendo siempre consultar webs oficiales de cada destino.

2 comentarios sobre “La Palma, la isla bonita

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